Hace semanas me vengo preguntando y re-preguntando el por qué de la vista humana directa hacia lo negativo.
No se en que momento empezó, pero día a día observo cada vez más gente sumándose a este fenómeno que arrasó con la sociedad actual.
El 80% de las personas con las cuales me rodeo cotidianamente, se quejan, sufren, lloran o sienten dolor por algún pequeño "desliz" de la vida.
No soy quién para juzgar la cantidad de sentimientos malos que tienen que surgir a partir de sus conflictos personales. Pero veo que la mayoría de estos, son a causas de tremendas idioteces, tremendas.
La mayoría de nosotros (me incluyo) no sabe disfrutar la vida, no es consciente del tiempo limitado que estamos en ella y que nuestro alrededor está. Cuando nos dan un golpe de suerte (o no tanta), caemos, a tierra o al cielo, y llegamos a entender de a poco en la gran ceguera en la que andamos metidos.
Hay tantos colores que observar, y siempre terminamos encontrando y hasta a veces buscando el propio negro. Ese oscuro y profundo color que nos abre puertas a los rincones mas vacíos del alma y hace encontrar lo peor de nosotros. Todo sería regio, si ese negro nos perjudiquen a nosotros mismos y a nadie mas. Aseguro y firmo, si es necesario, que en ese instante sería ideal para que en un simple parpadeo empecemos a deleitar el bello y puro blanco. Pero no. Somos individuos que, solos y sin ayuda de nadie, generamos dicha vista y que a su vez, vivimos en conjunto, en una sociedad, donde lo que se hace en menor o mayor medida afecta al que tenemos al lado.
Aunque no me corresponde, mi propio estado de animo, siempre depende de los demás, todavía no descubro si es un defecto o una virtud. Pero cuando el aire esta nublado, mis pulmones también. Esto hace, que llegue al punto en que me irrite saber que la gente vive sin sentido, porque yo particularmente todavía no le encontré el significado y la importancia a eso negro que se ve. Habría que empezar a leer el diccionario ese que acompaña a nuestro libro de la vida, y poder generar un cambio en nosotros mismos. Un cambio de esos rotundos que valen la pena y que no solo nos afecta a nosotros, sino también al pequeño y gran mundo que nos rodea.
La vida nos da todos los años 365 oportunidades para sonreír al mundo, y nosotros no somos capaces de hacerlos ya que nuestra cabeza se enfoca únicamente en la solución a nuestros graves problemas. Nunca nos advertimos, en que la posibilidad de solución ya este hecha, y que no sea el arreglo del problema en sí, sino de mirar para otro lado y seguir caminando.
El único "grave problema" que vale la pena llorar, es la escasez de salud, pequeño veneno que la vida tiro encima a determinadas personas. Pero esto no quita la visión si nosotros evitamos luchar contra ella. De todo se puede aprender, y en estos casos valorar es el mejor regalo.
Vivimos toda la vida buscando lo blanco y corrigiendo lo negro. Sin darnos cuenta que siempre fuimos felices, y nosotros no lo sabemos aprovechar.
El amor es eterno y universal. En todas sus maneras, nos da felicidad. Eso, es oro.
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