lunes, 11 de mayo de 2015

Gestos

Me secaba el pelo rápido, por si (rara vez) se te cruzaba llegar antes de lo acordado, y estaba atenta a tu bocina o a tu auto frenarse en la puerta de casa, para venirme a buscar. Te escuchaba y salia, con lluvia, sin ganas o con sueño, pero salia. 
Y ahí comenzaba mi historia, que en su momento era típica y pasajera, pero que hoy pasa a ser un gran recuerdo. Abría la puerta y me sentaba. No siempre mi rol era de hija, muchas veces era un copiloto mas o una persona simple que acompaña a la soledad. Después de acomodarme, el ruido del beso, y miradas para el frente. <Hola pá> <Como estas?>. Comentarios del día, sencillos y breves cual vecinos encontrándose en una esquina. El recorrido era largo. No por los kilómetros, sino por los silencios. Si la charla entre vecinos terminaba, el ruido que pasaba a ocupar mis oídos, era el del música que sonaba en la radio, por el resto del viaje. Llegado a destino, la pregunta obligatoria era <Te bajo la campera?>, respuesta acorde, y todo volvía a ser parte de otra historia. Ya los humanos protagonistas eran mas que dos vecinos y pasaba a ser otro cuento.
Y eso era el fin del largo y corto cuento que vivía a solas con vos. Ese largo recuerdo de mirarte fijo esperando algo distinto de vos, mas que alguna que otra queja por falta de mensaje, algún comentario absurdo o algún ofrecimiento de caramelo. Esa mirada eterna llena de rencor, angustia, soledad y pura tristeza. Y a su vez, ese corto recuerdo que solo duraba entre 30 o 40 minutos de recorrido pero que hoy es valioso.
Me queda poco de vos. Pero lo poco es oro, el detalle es grande, y lo chico es esencial. Cada pequeño gesto tuyo, bueno o malo, lo tengo en mí. Y eso, es lo que extraño, lo que necesito. 
No solo pido unas ultimas 24hs a tu lado, para charlar todo lo pendiente. Sino para poder disfrutarte en vida un poco mas de esos pequeños gestos sabiendo que te podía no tener mas. Pero como se que lo que pido es imposible, me quedo con saber que por algún lado estas bien, o intentas estarlo buscando esa paz que te faltaba, y con tus gestos ya hechos, que son un tesoro al corazón y al alma. 



Gracias a vos, aprendí a aprovechar a las personas, a mirarlas desde otro lado, a observar sus detalles, a decirles continuamente lo mucho que los aprecio, a conocerlas cada día mas, a agradecerles su existir, a descubrir su mas profundo sentir, y a saber disfrutarlas. 

Papá

Ya es costumbre que algún objeto me traiga a mi mente tu silueta y todo lo tuyo, tu casa, tus muebles, tu auto, tu pasto, tu forma, tu mirada, tu pelo y tu persona. Me dejaste un recuerdo neutro, ni bien ni mal, ahí. Me dejaste todo lo material, que hoy en día queda poco. Me dejaste problemas, muchos papeles por firmar. Me dejaste alegrías, objetos que divisan momentos vividos a tu lado. Me dejaste poca esperanza, quedaba tanto por caminar y ya no estas. No estas para ver mis progresos, no estas para extrañar tus llamadas, no estas para ir a comer por ahí, no estas para nada.
Al fin y al cabo, lo que dejaste es mas malo que bueno, y me toca a mi resolverlo.
Tus hijas te extrañan, te extrañaron en vida y te vamos a seguir extrañando. Espero que los astros te hagan llegar nuestra tristeza, nuestra bronca y el vacío que dejaste o el que siempre estuvo. Pero que también te haga llegar el gran amor que tuvimos siempre, y que por mas mal que haya, no se va a ir jamas.

Casi

Que tu vida vaya en orden, que los colores estén casi bien pintados, que los análisis te den un 99% bien, pero que necesites algo de azúcar o te olvidaste de marcar el rojo, y que te falte un amor, un compañero, un mas que amigo, o alguien con quien disfrutar a solas algunos minutos del día. 
Pero todo llega, algún día se termina de pintar bien, se completan los análisis o se encuentra la otra mitad.