Y ahí comenzaba mi historia, que en su momento era típica y pasajera, pero que hoy pasa a ser un gran recuerdo. Abría la puerta y me sentaba. No siempre mi rol era de hija, muchas veces era un copiloto mas o una persona simple que acompaña a la soledad. Después de acomodarme, el ruido del beso, y miradas para el frente. <Hola pá> <Como estas?>. Comentarios del día, sencillos y breves cual vecinos encontrándose en una esquina. El recorrido era largo. No por los kilómetros, sino por los silencios. Si la charla entre vecinos terminaba, el ruido que pasaba a ocupar mis oídos, era el del música que sonaba en la radio, por el resto del viaje. Llegado a destino, la pregunta obligatoria era <Te bajo la campera?>, respuesta acorde, y todo volvía a ser parte de otra historia. Ya los humanos protagonistas eran mas que dos vecinos y pasaba a ser otro cuento.
Y eso era el fin del largo y corto cuento que vivía a solas con vos. Ese largo recuerdo de mirarte fijo esperando algo distinto de vos, mas que alguna que otra queja por falta de mensaje, algún comentario absurdo o algún ofrecimiento de caramelo. Esa mirada eterna llena de rencor, angustia, soledad y pura tristeza. Y a su vez, ese corto recuerdo que solo duraba entre 30 o 40 minutos de recorrido pero que hoy es valioso.
Me queda poco de vos. Pero lo poco es oro, el detalle es grande, y lo chico es esencial. Cada pequeño gesto tuyo, bueno o malo, lo tengo en mí. Y eso, es lo que extraño, lo que necesito.
No solo pido unas ultimas 24hs a tu lado, para charlar todo lo pendiente. Sino para poder disfrutarte en vida un poco mas de esos pequeños gestos sabiendo que te podía no tener mas. Pero como se que lo que pido es imposible, me quedo con saber que por algún lado estas bien, o intentas estarlo buscando esa paz que te faltaba, y con tus gestos ya hechos, que son un tesoro al corazón y al alma.
Gracias a vos, aprendí a aprovechar a las personas, a mirarlas desde otro lado, a observar sus detalles, a decirles continuamente lo mucho que los aprecio, a conocerlas cada día mas, a agradecerles su existir, a descubrir su mas profundo sentir, y a saber disfrutarlas.
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