lunes, 7 de abril de 2014

Materialista

El dinero y un regalo no lo hace todo. Un regalo, una moneda, un televisor, un celular, un juego, un auto, una casa, un billete no lo son todo. Uno del otro quiere todo, pero no en un sentido material, sino en un sentido emocional. Una caricia, un abrazo, una llamada, un mensaje, una carta, un beso, es paz, es amor, es contención, es todo.
Cuando somos chicos no tomamos conciencia de lo que recibimos, solo aceptamos y nos ponemos contentos porque por fin, tenemos eso que tanto queríamos. De grandes, con el correr de los años y con los momentos vividos, uno aprende a entender que ese juguete no te hizo feliz, la felicidad de ese juguete, duro solo el momento de sorpresa al romper la bolsa que lo envolvía, jugaste dos o tres veces y quedaba tirado, en un rincón. Lo que uno pretende es que la felicidad sea eterna, y para conseguirla hay que querer, hay que amar, con un juguete no se ama, con un juguete se compra.


Todavía existen esos seres humanos, que piensan que comprándote los vas a adorar, pero no, en el fondo, sabemos que ese regalo no nos sirvió, porque es un regalo falso, inexistente, que nos alegra, pero solo por un segundo.

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