Hay momentos que me inundan las ganas de llorar, de gritar y de descargar por motivos que no encuentro. Hay dias que me siento enojada o malhumorada con alguien en particular sin saber el comienzo de tal situacion, y sin saber como poder arreglarla.
Pero aparte de no descubrir el porque, tampoco hay una fuerza que me insita a arreglar lo roto. No tengo voluntad porque siento que asi, estoy bien.
Entro en una confusion eterna, de esas en las cuales no sabes para que lado del hilo tirar, si ese que te despega de la persona o el que te vuelve a unir como si nada hubiera pasado.
Y ahora es el gran problema, cuando lo necesitas para toda una vida y no lo dejas ir, y a la vez el orgullo pide a gritos que se haga invisible porque no te hace falta.
Esa incertidumbre de no saber que hacer, no saber para que lado tirar, no saber cuando frenar, no saber la realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario