No se quien, no se cual, pero algo o alguien me hace llorar.
Intentando evitar, intentando no ver, los días pasan y por dentro empeora, esa
puta angustia que no sabes de donde viene, ni tampoco a donde va, a donde
quiere llegar. Cambios de humor que confunden, bien por dos días, mal por tres.
Podría dictarte los motivos, los tengo presentes, pero sin saber si son los
reales, o pura ficción. Hay orgullo, siempre lo hubo, y me impide entender lo que
realmente pasa, no me deja entender, no me deja solucionar. No se en quien confiar,
no se con quien hablar, no se si quiero hablar. Pido paz, pido tiempo, pido
vida. Quiero cambiar, necesito cambiar, debo cambiar. Me dejo lastimar por
situaciones ajenas que tendrían que ser “puro humo”, pero ese tal es negro, y
no me deja seguir. Necesito a tal y tal persona acá, a mi lado, como yo quiero,
y no, no están. Por la vida, por el destino, no están. Lo acepto? No. Mal ahí.
Por “x” motivo los días vienen con sol o con lluvia, los flores florecen o
mueren. No todo es color rosita, no todo sale como se quiere. La vida te pone
en juego todas las horas, todos los días. Por algo pasan las cosas, no? Un
maneje mas del destino, de ese, el que nos hace daño por ratos, y nos hace reír
por otros. Ese, al que le rogamos que todo vaya bien y pedimos lo que queremos
sin saber si lo va a poder cumplir, o si lo quiere cumplir. Ese destino, el
que nos escribe el camino, el que nos dice que hacer, como hacer y para que
hacer. El que nos acompaña a vivir, el que nos enseña a vivir.
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